
El compuesto
Cuatro aminoácidos que entran donde nada entra
SS-31 no busca un receptor en la superficie de la célula. Alterna residuos aromáticos y catiónicos, y esa estructura le permite atravesar membranas sin depender del potencial de membrana — llega incluso a las mitocondrias despolarizadas, que son justamente las averiadas.
Ya dentro se ancla a la cardiolipina, el fosfolípido exclusivo de la membrana mitocondrial interna que mantiene plegadas las crestas. Con la cardiolipina estabilizada los supercomplejos respiratorios vuelven a ensamblarse: más ATP por sustrato y menos electrones fugados.




